“Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.” Mt 18,5
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¿Quién será el nuevo Papa?Fuente: Información Alicante España




Convocan a los cardenales: Cardenales de todo el mundo viajan a Roma para elegir un sucesor. El derecho de elegir al nuevo pontífice corresponde solo a los cardenales menores de 80 años y no puede ser superior a 120.
Cónclave: La elección se lleva a cabo mediante una reunión secreta que puede durar varios días. Los cardenales se recluyen en el Vaticano "bajo llave" y no se les permite ningún contacto con el exterior hasta que todo termine.
Antes de iniciarse la votación, el lugar es revisado por expertos en seguridad para evitar que haya cámaras o micrófonos ocultos.
Elección: La votación tiene lugar en la Capilla Sixtina. Cada cardenal escribe su voto en un trozo de papel y lo coloca sobre una bandeja. Luego todos los votos se vuelcan en un cáliz. Se cuentan los votos y se unen entre ellos con hilo y aguja. Al final de dos rondas de elección, los papeles se colocan en un hornillo y son quemados.
Desde la chimenea de la Capilla Sixtina se informa al mundo de la decisión. Humo blanco indica que sea nombrado Papa; el humo negro significa que ningún candidato ha logrado el número suficiente de votos.
Anuncio del nuevo Pontífice: El nombre del sucesor no se anuncia inmediatamente. Se anuncia desde el balcón de la Basílica de San Pedro una vez que todos los Cardenales han felicitado al nuevo Pontífice y le han arreglado la vestimenta. El nuevo Papa da la tradición bendición de Urbi et Orbi e inicia el nuevo papado.
118 cardenales elegirán al nuevo Pontífice
Un total de 118 cardenales decidirán en marzo y desde la Capilla Sixtina quién será el sucesor de Benedicto XVI al frente del Obispado de Roma, en lo que se conoce como 'Cónclave' o reunión del Colegio Cardenalicio de la Iglesia Católica Romana.
El proceso de votación en el cónclave se divide en tres partes: 

  • Pre-escrutinio: (donde se preparan las papeletas y se elige, entre otros puntos, quién será el encargado de leerlas).
  • Escrutinio propiamente dicho.
  • Post-escrutinio: donde se recuentan los votos y queman las papeletas.
Con ello, en la tarde del primer día se realiza un escrutinio, que se repetirá hasta en los tres días siguientes, dos veces por la mañana y otras dos por la tarde, hasta que no se consiga la citada mayoría de dos tercios.
"Si al cabo de tres días no se ha conseguido el sucesor se convoca un día para el retiro y la oración de los cardenales", pudiendo llegar hasta las 21 votaciones. En el caso de que no se pongan de acuerdo, el escrutinio vuelve a interrumpirse y se prosigue con los dos cardenales que hayan obtenido mayor número de votos. Estos dos cardenales "tienen voz pasiva y no pueden votar".
Fumata blanca o fumata negra
Los escrutadores hacen la suma de todos los votos que cada uno ha obtenido, y si ninguno ha alcanzado los dos tercios de los votos en aquella votación, el Papa no ha sido elegido; en cambio, si resulta que alguno ha obtenido los dos tercios, se tiene por canónicamente válida la elección del Romano Pontífice.
Inmediatamente después, los escrutadores proceden a quemar las papeletas. Si la votación no ha sido fructífera las papeletas se queman con paja húmeda y se crea la "fumata negra", símbolo de que no ha habido consenso.
En cambio, en el caso de que se haya conseguido la mayoría de los dos tercios para contar con un nuevo obispo de Roma se producirá la "fumata blanca", una columna de humo blanco que sale de la Capilla Sixtina al terminar la exitosa ronda de votación.
Posteriormente, tendrá lugar la proclamación del mismo desde el balcón de la Basílica de la plaza de San Pedro del Vaticano, con el "Habemus Papam", una expresión en latín para significar que ya se ha proclamado un nuevo Papa, donde ya el nuevo Santo Padre impartirá su primera bendición "Urbi et Orbe". 



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SAN JUAN BOSCO


PADRE Y MAESTRO DE LOS JÓVENES

Hablar de San Juan Bosco es referirnos al "Padre y Maestro de los Jóvenes". Su particular secreto ha consistido en mantener viva en la juventud la esperanza de mejora para el futuro. Desde sus años juveniles, desde los primeros meses de su sacerdocio, en la ciudad de Turín (Italia), Don Bosco entró en contacto con jóvenes encarcelados y con otros sometidos a dramáticas situaciones humanas. Aprendió a ver en esos seres descarriados infinidad de cualidades y valores; un corazón, un alma desalentada que pide a gritos un amigo del cual sostenerse. Esta comprensión sólo puede venir de alguien que padeció en carne propia muchas de las mismas calamidades que ellos: orfandad, hambre e infinitas humillaciones para poder salir adelante en la vida.

Nacido en Castelnuovo d'Asti, el 16 de agosto de 1815, en una humilde familia de campesinos. Su padre Francisco, un sencillo labriego, murió cuando Juanito apenas tenía dos años y medio. La mamá, Margarita, analfabeta y muy pobre, tuvo que encargarse ella sola de levantar a sus dos pequeños hijos, Juan y José, y al hermanastro Antonio, hijo de un primer matrimonio de Francisco, y cuidar además de la anciana suegra, paralizada en una silla.

Así Juan Bosco experimenta no sólo la pobreza, sino la orfandad del padre y pasa por miles de penurias y peripecias que providencialmente marcarán su vida y su misión: consagrar su existencia a los jóvenes.

Juanito Bosco deseaba mucho estudiar pero en la vereda no existían escuelas y no había dinero para ir al pueblo a estudiar. Un tío campesino le enseñó a leer, y el niño Bosco empleaba todas las horas libres que le dejaban los trabajos del campo en leer y aprender el catecismo y la Historia Sagrada.

A los 9 años tiene Juanito Bosco el primero de sus 159 sueños proféticos. Se le aparece Nuestro Señor junto con la Virgen María y le presentan un montón de fieras que luego se convierten en corderos. Luego le muestra una multitud de jóvenes y le dicen: "Este será tu oficio: cambiar jóvenes tan difíciles como fieras, en buenos cristianos tan dóciles como corderitos".

A Juan Bosco sus estudios le cuestan verdaderos sacrificios. No porque no tuviera cualidades, pues poseía una memoria prodigiosa que le permitía recordar todo lo que leía y escuchaba, sino porque su pobreza era total. Esto, aunado a los celos de su hermanastro que resentía tener que trabajar todo el tiempo mientras que Juan se dedicaba más a estudiar que a trabajar en el campo, obligan a Juan Bosco a dejar su casa y emplearse en la granja de los Moglia. Allí, a pesar del trabajo duro durante el día, saca fuerzas para leer, a la luz de una vela, sus libros durante las noches. Dos años más tarde logra regresar a su casa; su hermanastro tiene una parte de la tierra para él solo. Ya más sosegado, deja tranquilo a Juan.

Juan Bosco le habla a su madre Margarita de su deseo de ser sacerdote. Debe ir a Castelnuovo a estudiar, pero no tiene recursos. Providencialmente conoce al Padre Calosso quien lo ayuda a comenzar sus estudios. Al año, el Padre Calosso muere; y con él, muere también la ayuda económica que recibía.

En una feria logra obtener algo de dinero subiendo al tope del palo engrasado llamado "el árbol de la felicidad". Aún así tuvo que pedir limosnas entre los vecinos y recibir la ayuda del párroco de Castelnuovo para poder asistir al colegio. Nunca supo lo que fue comprar libros nuevos o estrenar vestidos. Todo era de segunda mano. Pero esta pobreza lo hará enormemente comprensivo más tarde con los jóvenes pobres carentes de medios económicos para poder estudiar, y lo llevará a dedicar toda su vida a procurar facilidades de estudio para los niños más necesitados.

Don Bosco aprendió a convertirse en líder de los jóvenes con los que creció, muchos de los cuales tenían serios problemas de comportamiento. Se dio cuenta que para acercarse a estos muchachos, debía desarrollar algunas destrezas. Aprendió que combinando el entretenimiento con la enseñanza y la oración, se podían conseguir resultados positivos. Fascinados por sus piruetas y actos de magia, los jóvenes quedaban dispuestos a escuchar alguna lección o a rezar con Juan Bosco.

Una vez ordenado sacerdote en Turín, tras años de sacrificios y esfuerzos personales, dedica todas las fuerzas de su rica naturaleza y su infatigable celo a crear obras educativas para la juventud abandonada, a defender la fe del pueblo y a colaborar en la evangelización de tierras lejanas. En Italia a los sacerdotes se les da el título de "Don" acompañado de su apellido paterno; de allí que Juan Bosco se convirtiera en "Don Bosco".

Como resultado de la Revolución Industrial, la pobreza y desolación abundaba en el norte de Italia. Muchos jóvenes vivían en el abandono y la desolación.

El Padre José Cafasso lo invita a que lo acompañe a la prisión donde era capellán. El ver Don Bosco la cantidad de niños con edades comprendidas entre los doce y los dieciocho años de edad, todos saludables, fuertes, inteligentes, pero con grandes carencias de alimento espiritual y corporal, lo horrorizan. En ese momento, Don Bosco toma la decisión de usar cualesquiera medios a su alcance para prevenir que niños fuertes y saludables como esos, terminaran en la cárcel. Don Bosco necesitaba demostrarles que había mejores formas para estos muchachos de orientar sus vidas.

En 1848, Don Bosco pronuncia una frase que marca toda su vida y su trabajo apostólico: "le he prometido a Dios que hasta mi último respiro sería para mis queridos jóvenes".

San Juan Bosco sabía que la educación era un elemento básico para lograr el cambio. Don Bosco comenzó escuelas técnicas donde los jóvenes pudiera aprender lo suficiente como para trabajar en imprentas, encuadernado de libros y mecánica. Estas habilidades les garantizaban mejores condiciones y un futuro más promisor para ellos.

El 8 de diciembre del 1859, en Turín, Valdocco, con 17 miembros (un sacerdote, 15 clérigos y un estudiante) funda la congregación salesiana, bajo el nombre de "Pía sociedad de San Francisco de Sales" en honor del santo más amable que ha existido después del nacimiento de Jesucristo: San Francisco de Sales.

Es que necesitaba que sus educadores imitaran a este amable santo en tratar bien a los destinatarios. Ya el 2 de febrero de 1860 acepta en su sociedad al primer laico coadjutor. Durante ese mismo año, funda la primera casa salesiana, en Mirabello, en las afueras de Turín.

El 23 de julio de 1864 la Santa Sede reconoce la nueva Sociedad como agrupación de consagrados y unos cinco años más tarde, el 1 de marzo de 1869, la aprueba y, el 3 de abril de 1874, aprueba sus Estatutos.

En 1872, con la colaboración de María Dominica Mazzarello, funda el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora quienes se dedican a educar a la juventud pobre. Y el 9 de noviembre de 1875, funda la primera casa salesiana fuera de Italia, en Niza, Francia.

En el año de 1877 imprime su tratadito en torno a su sistema educativo: "Tratadito sobre el sistema preventivo" y, poco tiempo después, comienza la publicación del Boletín Salesiano. Durante los últimos años de su vida da comienzo a la asociación de los Cooperadores Salesianos y a la agrupación de los antiguos alumnos.

El 31 de Enero de 1888, Don Bosco muere en Turín. Cuarenta y seis años más tarde, el 3 de abril de 1934, solemnidad de la Pascua de Resurrección, es canonizado por el Papa Pío XI . Su don de hacer milagros es un caso excepcional. Para su canonización se presentaron 650 milagros obrados por él, narrados con juramentos por testigos presenciales. El decía y repetía: "Yo no hago milagros. Solamente rezo y hago que invoquen con fe a María Auxiliadora y Ella va donde su Hijo, y Cristo Jesús es el que obra maravillas".

Posteriormente, durante el centenario de su muerte, celebrado en 1988, Juan Pablo II lo proclama padre y maestro de la juventud.

Una cualidad de Don Bosco que vale la pena mencionar fue su alegría. Los muchachos de la calle lo llamaban: "El Padre que siempre está alegre. El Padre de los cuentos bonitos". Su sonrisa era de siempre. Nadie lo encontraba jamás de mal humor y nunca se le escuchaba una palabra dura o humillante. Hablar con él la primera vez era quedar ya de amigo suyo para toda la vida.

La figura del padre y maestro de los jóvenes aparece como un signo de la providencia de Dios que, inspirador de todo buen propósito nunca permite que falten santos a su Iglesia. Dócil a la acción del Espíritu Santo y fiel discípulo en la escuela de la Santísima Virgen, Juan Bosco es él apóstol incansable que afronta el trabajo con mirada profética sobre los tiempos nuevos y educa a los jóvenes para afrontar la vida con honesta sabiduría y una fe rica en obras; todo ello, por el bien de la Iglesia.

Ojalá podamos imitar a Don Bosco. Pidámosle a Dios que nos lleguen también esas cualidades tan maravillosas que Dios le regaló a San Juan Bosco y de las cuales generó tanto bien para la salvación de las almas.
Fuente: Estrella de Mar Nicaragua
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